martes, 26 de octubre de 2010

EL DIARIO DEL PROFESOR


El hecho de llevar un Diario de nuestra experiencia docente, en la línea de lo señalado anteriormente, implica poner en práctica un método de desarrollo profesional permanente, y como tal, un proceso donde podemos resaltar momentos y fases relativamente diferentes.
            En un primer momento el diario ha de propiciar, fundamental-mente, el  desarrollo de la capacidad de descripción de la dinámica del aula, por parte de su autor, a través del relato sistemático y pormenorizado de los distintos acontecimientos y situaciones cotidianas. Podemos comenzar simplemente registrando aquellas impresiones que, como una película, se nos quedan después de terminar, o en el intervalo, de una jornada. Eso que recordamos cuando volvemos a casa, o cuando conducimos todavía con el reflejo en la memoria de las situaciones vividas en clase recientemente.  Progresivamente, conviene hacerlo de una manera más sistemática, siguiendo por ejemplo un guión fijado con anterioridad. Nosotros, en algunas ocasiones hemos utilizado el siguiente:

1. Descripción general de la dinámica de la clase: organización y dsitribución de la jornada.

2. Descripción pormenorizada de una o varias actividades (la más significativas).

3. ¿Qué hace el profesor durante su desarrollo?

4. ¿Qué hacen los alumnos?

5. Acontecimientos má significativos durante su desarrollo: tipo de conductas, frases textuales (de profesores y alumnos)

6. Descripción de conflictos (si los hubo) entre los alumnos, y entre alumnos y profesor.

7. Dudas, contradicciones, reflexiones que surgen durante, o después del desarrollo de las actividades.

            Lo importante no es la manera como se haga, sino pensar que estamos recogiendo información para comentarla y discutirla luego con nuestros colegas. Hay veces que dado el poco tiempo del que se dispone durante el desarrollo de la clase, por su propia dinámica, o especial dificultad, se recomienda utilizar por ejemplo una grabadora, para luego transcribir tranquilamente en el centro, o en casa. Pero como hemos dicho lo importante es ir reuniendo material para la discusión en equipo. Las reuniones de los equipos de profesores en los centros, generalmente, se dedican a aspectos organizativos, relativos a problemáticas generales, ajenas la mayoría de las veces a los problemas más cercanos de la práctica. Muy pocas veces se dedican al intercambio significativo de puntos de vistas, experiencias, y preocupaciones profesionales en general. Y muchos profesores se quejan, con razón de la poca operatividad de las mismas. Podríamos proponer estructurar su contenido en torno a la lectura y discusión de los diarios de clase, pues así se puede facilitar la progresiva superación de estos obstáculos, muchas veces de índole metodológico, favoreciendo la implantación progresiva de una estrategia de reflexión conjunta sobre la acción.  Se podría comenzar con la lectura y el análisis de los acontecimientos, situaciones, e incidencias del aula, reflejadas en el diario para  intentar generar una dinámica de intercambios de puntos de vista que elevaría el nivel de lo que, habitualmente son simples intuiciones e impresiones subjetivas que conducen a discusiones sin salida, la mayoría de las veces. Integrarse en dinámicas de este tipo es lo que da sentido a la elaboración del diario, pues conocemos muchos profesores que con toda su buena voluntad comienzan a hacerlo y lo abandonan pasado un tiempo, porque no ven mucha utilidad a lo que hacen.
                        Todo ello nos puede permitir ir detectando y enunciando los problemas prácticos que realmente nos preocupan, a la vez que  focalizar, progresivamente, nuestras observaciones para recoger información sobre los mismos, con lo que el diario va tomando, poco a poco, una perspectiva diferente según cada caso. Estos problemas pueden ser de origen y naturaleza diversa, pero quizás convenga clasificarlos y categorizarlos en torno a dimensiones como las siguientes:

            a) Problemas relacionados con la dinámica general de la clase (de disciplina, de atención, de roles y liderazgos, de motivación, de participación, etc.)

            b) Problemas relacionados con la adecuación de objetivos y contenidos (su pertinencia, su interés, su adaptación al nivel real de los alumnos, su secuenciación, etc.)

            c) Problemas relacionados con la metodología de trabajo en clase (el tipo y la secuencia de actividades, la organización del espacio y el tiempo, el uso de determinados recursos, etc.)

            d) Problemas relacionados con la evaluación (qué y para qué se evalúa, cómo se evalúa, quién evalúa.)

            e) Problemas relacionados con la dinámica general del centro (la organización general del espacio y el tiempo, los recreos, la coordinación entre niveles, etc.)
 
José Martin Toscano
Grupo DIE. Red IRES. IES Bellavista. Sevilla.

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